Jóvenes sarandienses, ¿qué pueden hacer los fines de semana?

Jóvenes sarandienses, ¿qué pueden hacer los fines de semana?

Esa misma pregunta me la hice muchas veces desde que llegué desde capital a esta simpática ciudad de Sarandí Grande, habiendo transcurrido ya unos cinco años aproximadamente.

Dado que siempre estuve vinculado al deporte (Futsal) como kinesiólogo, adquirí alguna experiencia en haber conocido en Copa Libertadores de América de esta especialidad, diversidad de gimnasios algunos muy modernos como en Brasil o Argentina, otros no tanto pero siempre con lo indispensable de pisos autorizados por FIFA , flotantes, o de goma, redes protectoras para los espectadores, medidas adecuadas en el perímetro de cancha, etc.

Cuando vi el gimnasio de Sarandí, con piso de cemento prohibido por FIFA, empalizadas de hierro (peligrosas por posibles golpes sobre ellas con un simple empujón) en suma, debido todo a las ínfimas dimensiones, en la mitad del mínimo requerido por reglamento (36 por 18). Además sin redes que facilitan accidentes en pelotazos perdidos hacia el público en particular sobre niños pequeños.

En definitiva estas apreciaciones motivaron que elevara una nota a título personal al Ministerio de Deportes, solicitando la atención de este déficit edilicio y de seguridad, porque atañe también a otros deportes de salón por cierto.

Debo agregar que incluí además las carencias totales en la Plaza de Deportes como un pésimo piso de bitumen -peligrosa para la caída del deportista-, cancha de basquet sin tableros sanos, piso de tierra y pedregullo en la cancha de baby fútbol , cosa imposible utilizarle por motivos de una seguridad elemental. Juegos de niños, hamacas, sube y baja, toboganes que datan de 60 años más o menos de existencia, falta de iluminación, sin vestuarios y calderas en condiciones deplorables, etc.

Se puso en conocimiento de las autoridades locales tales gestiones como correspondía.

Vinieron técnicos del Ministerio de Obras Públicas, hicieron una evaluación de todo (estando yo presente), corroboraron la situación pero…. la espera resultó infructuosa. Muchas veces reclamé al Ministerio de Deportes, pero todas mis bien intencionadas iniciativas en un bien común para toda una comunidad de niños, jóvenes y mayores  se esfumaron como por arte de magia.

¡¡¡Qué el asunto le pertenecía a la Intendencia de Florida!! ¡¡¡Otros que al Ministerio de Deportes!!

Todas especulaciones de una” burocracia tonta” que deja y sigue dejando sin posibilidades, para un sano desarrollo del deporte en una juventud que en forma lamentable, no tiene una salida honorable, de buena y sana diversión en simples fines de semana. Pudiendo tener en campeonatos nocturnos de básquet, volley, handball, así como gente mayor pueda tener también una sencilla cancha de bochas sin muchas pretensiones reglamentarias.

Pero volviendo a la juventud, que bueno sería ver a estos adolescentes con mayor asiduidad en estos sitios deportivos, gastando energías en buena salud, y no verles vaciar cajas de vino, botellas de cerveza, con el “porrito” en hermosas plazas como la Gallinal o Pizón, entrada la nochecita en viernes y sábados antes de concurrir a algún baile de ocasión, sin mencionar otras peculiaridades del esnobismo de estos últimos tiempos, que no es relevante detallar.

De todas maneras se debe aclarar como corresponde, de que no es la generalidad de los chicos de esta actualidad, que en mi humilde entender, no presentan buenas actitudes en parte de sus vidas. También los hay con excelentes razonamientos de su conducta; pero también es procedente decir que en la familia está la clave del futuro, en las buenas referencias que les podamos dar a hijos y nietos, yace la esperanza de evitar alcoholismo, drogas o malas costumbres en general.

Finalizo diciendo que todos somos culpables, si lo que hube mencionado con objetividad sobre realidades mencionadas, siguen erosionando nuestros jóvenes. Esto es extensivo a  todo el país por supuesto, Sarandí Grande no es una isla. Autoridades nacionales, departamentales, la misma gente del pueblo que mira para otro lado cuando un muchacho se bambolea pasado de bebida y se cae sin vuelta.

Siempre está presente el “no te metás… igual no es pariente mío”.

Las cosas deberían cambiar. En nosotros está la “bolada” de hacerlo para el bien de todos y sigue vigente aunque cueste un poco el “sí se puede”.

 

Eduardo Tancredi Lacerot  

 

Semanario Punto y Aparte

Autor entrada: Sdi Gde